Me divierte, me alucina, me hace pensar en la versatilidad de las personas. Me deja pensando, odiando, amando. Esa devoción permanente hacia sí mismo hace que no haya lugar en sus prioridades ni en su mente ni en sus ganas para otra persona(ni nombro al corazón porque todavía no estoy segura de que posea uno dato a confirmar).
Eso es él: UNA DROGA.NECESITO, me da, necesito, ME DA. NECESITO NO ESTÁ.¿Qué hago? NECESITO. ¿Y qué más? NECESITO. Necesito, abstinencia: CRISIS DE LLANTO. Volvió. Él volvió… o volví yo. No iba a terminar, sabía que no iba a terminar.Soy enfermizamente débil, después de casi doce meses otra vez él.
Necesitaba verlo nuevamente, pero como una droga: por el momento estaba satisfecha, no quería pedir más, no quería tener una sobredosis (ni pecar de gula, en todo caso).
Ojalá algún día encuentre a un hombre que no sea un cobarde, que se comprometa conmigo y con mi historia. Que no tema a lo que soy, a lo que fui y ya no soy y a lo que posiblemente pueda llegar a ser.