lenguas que se acercan tímidamente a la boca del otro,
lenguas húmedas que se atraen como imanes
y se rozan casi sin querer pero queriendo, labios que juguetean tímidos de pasión
sólo con el juego preliminar que infunde
el deseo de ahondar en el beso más profundo. Con éste te beso yo, con el beso que comienza vergonzoso hasta marearse en la vorágine que
describe el movimiento de las lenguas,
que se ahoga y recupera,
que se violenta y serena,
que comienza entusiasta y termina entusiasmando. Te abrazaría con mi boca y succionaría la tuya,
mordisqueando tus labios,
absorbiendo tu lengua,
apartándome de ti el espacio suficiente para leer en tus ojos
que sólo deseas seguir los besos.